Pedro G. Paúl Bello Weblog

lunes, junio 29, 2009

PATETICA OEA

Ciertamente, los organismos internacionales no son entidades aéreas, abstraídas de realidades concretas y tangibles que se viven en Estados y pueblos en ellos representados. Por tanto, sus actuaciones y decisiones, inevitablemente, han de tener una suerte de relación con particulares vivencias de cada Nación, así como con intereses políticos, económicos y de otra naturaleza, propios de tipos diferentes de gobiernos. No puede, pues, pretenderse que una suerte de asepsia política preserve estas instituciones de toda contaminación con orientaciones o intereses particulares de gobiernos en ejercicio.

Pero de este debido reconocimiento a aceptar que gobiernos organizados en familias de intereses ideológicos, políticos o económicos hagan de cualquier organismo instrumento al servicio exclusivo de tales intereses, como cualquier observador externo puede concluir de las actuaciones de la Organización de Estados Americanos durante estos últimos años, hay grandes e inaceptables diferencias.

El artículo 2º de la Carta Democrática Interamericana, después de asentar que “la democracia representativa es la base del Estado de Derecho y los regímenes constitucionales de los Estados miembros”, afirma: “La democracia representativa se refuerza y profundiza con la participación permanente, ética y responsable de la ciudadanía en un marco de legalidad conforme al respectivo orden constitucional”. ¿Cuántas veces, en Venezuela, no se ha quebrantado ese marco de legalidad con descaradas actuaciones del gobierno, presidido por el Sr. Chávez, opuestas al orden constitucional?

El Dr. Adrúbal Aguiar, en artículo publicado el 12 de octubre de 2002, dio cuenta -para esa fecha, apenas a dos años y ocho meses de ejercicio de gobierno por parte de Chávez- de la violación de 10 artículos de la Constitución de 1961, vigente hasta el 15 de diciembre de 1999, y de 129 artículos (más de la mitad de los artículos y prácticamente todos los capítulos) de la nueva Constitución promulgada en dicha fecha, quedando aparte, en dicha enumeración, algunos artículos de la Convención Americana y de la Carta Democrática Interamericana, documentos éstos que son instrumentos legales fundamentales de la O.E.A. Si ello era así para el 12 de octubre de 2002, hay que imaginar cuántos artículos habrán sido violados a la presente fecha.

Ante todos los atropellos que ha sufrido el pueblo venezolano por mano de este gobierno, la OEA ha permanecido insensiblemente muda. Aparte de descarados fraudes electorales que han sido el sostén del régimen, en Venezuela se han quebrantado derechos humanos mediante numerosos atropellos a personas que manifiestan en las calles, sean estudiantes, mujeres y hombres de cualquier edad; de manera sistemática y cada vez peor, se ha conculcado la libertad de expresión mediante el cierre de plantas de TV (como RCTV); hay amenazas permanentes hechas públicas por el propio Jefe del Estado (contra Globovisión y sus directivos), pero además son innumerables las discriminaciones y atropellos físicos contra profesionales de la comunicación de ambos sexos. En la OEA no se ha abierto una boca para reclamar esta situación que está en permanente desacato del contenido de la Carta Democrática Interamericana en su artículo cuarto.

A todo lo anteriormente escrito, que es ya muy grave, se añade la total desaparición del Estado de derecho en Venezuela: El artículo 3º de la Carta Democrática Interamericana, además del “acceso al poder y su ejercicio con sujección al Estado de Derecho” y “la celebración de elecciones libres y justas” que jamás han ocurrido en Venezuela desde 1999, señala también, como elemento esencial de la democracia representativa “la separación e independencia de los poderes públicos”. ¿Podría en cualquier otro país que no sea Venezuela, ser más clara la dependencia y sometimiento incondicional de los Poderes Públicos a los dictados, caprichos y arbitrariedades que provienen de la díscola voluntad del Jefe del Estado? ¿Y la OEA no se ha dado cuenta?

¿Es que acaso en Venezuela se ha respetado lo dispuesto en el art. 10º de la Carta Democrática Interamericana que dispone “el ejercicio pleno y eficaz de los derechos de los trabajadores y la aplicación de normas laborales básicas” que consagra la Declaración de la OIT? ¿Desconoce el Secretario General de la OEA y los representantes de los países miembros la persecución que se hace en este país contra la clase trabajdora, cuyos sindicatos están amenazados de eliminación para sustituirlos por unos Consejos afines al régimen?

¿También ignora el Sr. Insulza -cuya obligación es hacer cumplir la Carta Democrática y los demás instrumentos fundamentales de la Organización e ignoran los señores representantes de los países miembros- que en Venezuela se está por imponer un sistema educativo al mejor estilo soviético o cubano?

¿Conocen el Secretario General y los representantes de los países miembros, que los Gobernadores y el Alcalde Metropolitano de Caracas han sido bloqueados en el ejercicio de los cargos para los cuales fueron electos por mayoría de venezolanos de sus Estados nacionales y de la Capital? ¿Saben estos señores que en Caracas ha sido designada “a dedo” (según su propia expresión) una “Jefe de Gobierno” en cargo no previsto en la Constitución ni en el ordenamiento territorial venezolano, para ejercer funciones que según la Ley corresponden al Alcalde Metropolitano? ¿Está esto, acaso, en conformidad con los documentos fundamentales y básicos de la OEA?

¿Desconocen también, esos señores, que hasta instituciones de la cultura nacional están siendo perseguidas mediante insólitos despojos y desalojos de locales, como el perpetrado y hecho contra el Ateneo de Caracas, piedra angular de la cultura caraqueña?


La OEA reaccionó como impulsada por un resorte atómico cuando, en abril de 2002, el Sr. Chávez fue sacado del poder por un supuesto “golpe de Estado” que nunca existió sino en la mente del gobernante, quien planificó un simulacro de golpe para intervnir en las Fuerzas Armadas a las que temía ¿Ignoran el Secretario General y los miembros representantes del Organismo, que el Sr. Chávez renunció a la Presidencia de la República cuando sus más cercanos oficiales de las FFAA se negaron a obedecer su orden de activar el llamado “Plan Ávila” para lanzar tanques de guerra contra una pacífica marcha opositora que protestaba por el personal y abusivo despido, hecho público por el Presidente en “cadena” de radio y TV, de mas de 20 mil funcionarios y trabajadores de la empresa eje de la economía nacional, la petrolera PDVSA, hoy arruinada? ¿Desconoce esa Organización que el Tribunal Supremo de Justicia, poco después, declaró por mayoría, que el 11 de abril no había ocurrido golpe de estado en Venezuela, decisión que fue públicamente calificada por el Presidente como “una plasta”? ¿Desconocen también que en aquella manifestación gigantesca murieron 19 venezolanos víctimas inocentes de balas disparadas por militantes y funcionarios que días antes del acontecimiento habían preparado hospitales en la calle y tomado edificios adyacentes al Palacio de Miraflores?

¿Desconocen también las evidencias patentes en las famosas computadoras que mostraron innegable complicidad del gobierno de Venezuela con la FARC colombiana?

¿Cómo les parece al Sr. Secretario General Insulza, y a cada uno de los representantes de los países miembros, la reacción del Sr. Chávez de “derrocar” al gobierno que sustituya al Sr. Zelaya en el mando de Honduras? Por otra parte, ¿acaso en Honduras el Congreso y la Corte de Justicia no son instancias legítimas del sistema democrático de gobierno en ese país?

Por supuesto, estas consideraciones deben parecerles “necias” e inoportunas. Lástima. En la opinión pública continental, cada nuevo día aumenta el desprestigio de la OEA por culpa de un reducido grupo de gobiernos que se han sumado, más por intereses monetarios favorecidos por la “chequera petrolera” que por otras razones, a la línea política de conducta impuesta por el eje Cuba-Venezuela apoyado en el Foro de Sao Paolo desde 1990. ¿Se dan cuenta estos señores del destino que así espera a nuestra América Latina? ¿Se dan cuenta de que conducen a nuestros pueblos al espantoso atraso político, económico, cultural y, sobre todo humano que sufrió la desaparecida Unión Soviética y sus países satélites y que aún no han podido superar?

¿Por que será que en otras latitudes nos llaman "paises bufos"?

La OEA, para el común de los venezolanos, ha devenido en organismo patético. Ese patetismo se ha puesto más en evidencia a partir del triste espectáculo que dio ese cuerpo internacional a raíz del grotesco “perdón” dado a la tiranía cubana por su expulsión ocurrida cuando trató de invadir y derrocar al legítimo gobierno democrático venezolano de Rómulo Betancourt, en la década de los años sesenta. Perdón no solicitado por el régimen cubano el que, para mayor patetismo de la OEA, luego de recibido, tuvo la franqueza de manifestar que “no le interesa” tomar parte en su seno.

Menos mal que el “aire” de estos tiempos ya viejos, está demostrado que vamos hacia tiempos nuevos más justos y humanos.

domingo, junio 07, 2009

AFIRMACIONES INSOPORTABLES CONTRA NUESTRA SOBERANIA Y DIGNIDAD NACIONAL

Si los representantes de los países miembros de la OEA pensaban y querían que se le levantara a Cuba la sanción de expulsión aplicada, con toda justicia y dignidad y a petición de nuestra representación nacional en los difíciles años 60, estaban en su derecho y ejercíeron su libertad.

No caben dudas, especialmente, si ello puede contribuir a mejorar las infames condiciones que padece la población de la Patria de Martí. Pero afirmar, como lo hicieron algunos embajadores latinoamericanos ante ese organismo regional, que "se subsanó el error" entonces cometido, o que se hizo justicia a Cuba, más que una ofensa a la Nación venezolana es un grave irrespeto que, por adhesión a una causa totalitaria que asesinó en el paredón a centenares de ciudadanos cubanos por el sólo delito de defender la democracia, que ajustició a brillantes combatientes que participaron en los combates que se libraron en el territorio de Cuba, con asiento principal en la Sierra Maestra -entre ellos el general Ochoa, Hubert Matos y Camilo Cienfuegos- cuyo delito fue despertar los celos del líder mesiánico de la revolución, pero que dedicó años de esa década a fomentar una guerra interna dentro de Venezuela, invadiendo nuestro territorio nacional y sacrificando en absurdos combates a centenares de jóvenes soldados y oficiales de nuestras Fuerzas Armadas Nacionales, así como a estudiantes, entre los cuales muchos que se ilusionaron con el falso paraiso torpemente designado por el tirano de turno como "mar de la felicidad".

Por su parte, nada menos que el Presidente de Venezuela tuvo hoy el coraje -fenómeno poco común en él- de expresar encadenado (el país todo, no él) que se había hecho justicia con ese paso pues se había "lavado el error".

¿Cuál error? ¿el de nuestro gobierno y nuestros militares que defendieron el sagrado suelo de la Patria? ¿el de defender el sistema de libertades que significa la democracia? ¿el de no permitir que este país fuese entregado al poder del peor de los imperialismos que ha existido en los tiempos modernos, como lo fue el soviético? ¡Qué Dios y la Patria se lo demanden!

miércoles, mayo 20, 2009

ROGAR, PERO CON MAZO EN MANO

Este día han llegado a mi computadora dos mensajes muy interesantes: uno, es un análisis presentado por Interlaces, creo que para Venanchamps, muy particular e interesante; el otro proviene de persona amiga de mis más alta consideración y aprecio. Muy diferentes en cuanto a lo que en ellos se plantea, ambos trabajos coinciden en sus objetivos de fondo.

El trabajo de Interlaces-Venanchamps, titulado “Los significados de la Crisis”, podría condensarse de la siguiente manera:

La crisis de la economía mundial, que ha significado abrupta caída de los precios del petróleo y, por tanto, implica para Venezuela recesión y mayor inflación y, de ello, más desempleo y mayor pobreza. El gobierno se apresta para presentar un programa de ajustes que, desde ya, justifica como otra crisis del sistema económico capitalista -cuyo derrumbe en clásico marxismo anuncia- que le permitirá profundizar la polorización social que desde hace diez años viene fomentado pero que, en el fondo, no es sino su marco “moral” para consolidar el neo-caudillismo que es su verdadero contenido.

Frente a esto, el referido trabajo indica que lo adecuado para oponérsele al caudillismo comunista debe ser un “modelo productivo moderno” cuyos objetivos sean la justicia social y la igualdad de oportunidades (que, a mi juicio, debe ser el pivote fundamental de todo lo que se deba hacer en nuestro futuro) y el trabajo, el respeto y la solidaridad.

Se trataría, pues, de dirimir entre dos modelos de inclusión social, con dos lenguajes y dos sistemas éticos y culturales: uno, de antagonismo; otro, de compromiso. Son, entonces, dos sistemas éticos y culturales y dos marcos con dos lenguajes. El primer modelo es estatista, interventor y clientelar y busca la confrontación para imponer el autoritarismo. El modelo de renovación democrática cuenta con el setenta por ciento de la población y, al otro lo respalda el treinta por ciento restante.

Por tanto, dice, “no hay que derrotar a chávez, sino a su marco de antivalores”. No debe haber violencia, sino renovación democrática y regeneración de valores. Por lo demás, el modelo de regeneración democrática ofrece a la sociedad venezolana un futuro mejor y se apoya en el desarrollo personal y familiar con base en valores.

El segundo trabajo que recibí consiste en unas propuestas de prácticas de acción que apoya una estrategia ya probada de lucha, con la modalidad de resistencia no-violenta, para comprometer al pueblo opositor a unirse, de manera activa, participativa y decidida a esta forma de lucha democrática.

Ahora bien, al expresar mi comprensión y acuerdo con los conceptos e intenciones expresados en ambas comunicaciones, debo, por enésima vez, insistir en hacer ver y tomar conciencia de que no sólo no estamos ante diferencias de dos modelos o sistemas éticos y culturales (lo cual es cierto) con dos marcos éticos y lenguajes diferentes, sino ante un proyecto totalitario y antidemocrático de ejercer el poder, y una sociedad que quiere seguir viviendo en una democracia verdadera, con todas la fallas e imperfecciones que la democracia tiene, pero con inmensa capacidad de perfeccionarse en el tiempo.

Invito, una vez más, a leer los documentos del presidente, en especial el “mapa estratégico” del proyecto, expuesto en el Fuerte Tiuna en noviembre de 2005. Chávez ha repetido muchas veces que esta es una revolución y si lo es, y una revolución armada y si lo es. Consulten en textos y a personas, que han profundizado conocimientos del nazismo o del comunismo soviético, para saber si a un sistema totalitario se le puede enfrentar con métodos y actitudes de la democracia normal.

Ni soy violento, ni mis convicciones católicas -pese a mis imperfecciones- me permiten serlo. No podemos asumir la violencia como instrumento nuestro, pero sepamos que se nos hará violencia y mucha violencia. A lo que ocurre en nuestro país, tenemos que oponer todos nuestros valores, poner en práctica todo aquello que, conforme a tales valores, estamos obligados a poner, pero, si nos conformamos con ofrecer las mejillas, vamos a dejar a nuestros hijos y nietos, o más generaciones posteriores como las seis que padecieron bajo el régimen soviético, no sólo un país-cárcel, sino una nación arruinada hasta en sus esperanzas.

Oremos, sí. oremos mucho, porque sabemos que todo depende de Dios. pero hagamos todo el esfuerzo que cada cual está en capacidad de hacer, como si todo dependiera únicamente de cada uno de nosotros.

viernes, marzo 13, 2009

ENFRENTEMOS DE UNA VEZ LA REALIDAD

En la situación en la que hoy día nos encontramos, los venezolanos debemos, de una vez por todas, tomar la decisión de actuar para enfrentar la realidad que estamos viviendo; se requiere para ello que nos llenemos de coraje, que venzamos miedos que no son criminales sino naturales para, así, con valentía, poder afrontar nuestro destino. Nadie dice que sea fácil; nada muestra que no sea muy riesgoso y doloroso. Pero todo indica que si no lo hacemos -y muy pronto- habremos aceptado, no se sabe por cuánto tiempo, vivir despojados de nuestra dignidad de personas humanas y sin los derechos y libertades que ello conlleva.

La presente situación es suficientemente conocida por todos. Podemos resumirla en pocos puntos:

1º. Ninguna persona puede ya negar que estamos, prácticamente, bajo un régimen totalitario de ejercicio del poder político, social y económico;

2º. Un tal régimen no deja el poder si no es obligado a hacerlo;

3º. Por tanto, jamás habrá elecciones democráticas, esto es, limpias, libres y transparentes;

4º. Todas las elecciones que se realicen serán cada vez más fraudulentas que los comicios anteriores incluído el RRP;

5. No se requiere buscar candidato presidencial de oposición sino la conducción ejercida por un equipo al frente del cual esté un equipo transparente, competente y responsable.

6. Esa conducción de la oposición debe, antes de todo, exigir una garantía total y absoluta para las futuras elecciones, que consiSta en: a) Conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), con participación paritaria de representantes de la Oposición y del Gobierno; b) Votación manual con escutinio inmediato abierto a los ciudadanos; c) Convocar a toda la población para crear un nuevo Registro Electoral Permanente (REP) pues el actual debe ser desechado; d) Presencia activa de la representación paritaria de la oposición en todas las Juntas Electorales Principales y demás instancias de decisión del Poder Electoral, como Juntas Adicionales, Centros de Votación, Mesas Electorales, así como ejercer el cargo de Fiscal de Cedulación del CNE ante la Oficina Nacional de Identificación.

7. Si con estas exigencias de pulcritud electoral, el gobierno reacciona negativamente, la única salida será la de una gran crisis política nacional que le ponga fin a esta tragedia venezolana de diez años.

Es todo.

martes, febrero 03, 2009

¿Y AHORA QUÉ?

No pocos venezolanos y también extranjeros que son personas normales; que han constituido familias organizadas y bien estructuradas; que con mayor o menor holgura han vivido -y aún viven- del trabajo honestamente cumplido a lo largo de vidas felizmente realizadas, claro, con esas alzas y bajas normales en la existencia; que, rodeados de los suyos, han alimentado sueños de paz y estabilidad hechos realidad con esfuerzos y tenacidad; ellos se preguntan ¿por qué debemos renunciar a todo esto? ¿por qué, de la noche a la mañana en los tiempos de la patria propia o adquirida, han de sentirse extraños, enemigos de no se sabe quién; perseguidos sin causa personal o familiar que lo justifique; víctimas de atropellos, despojos e injusticias que no merecen; pensando, después de tanto vivir, en buscar nuevos destinos donde asentarse como apátridas y todo ello porque un puñado minúsculo de delincuentes audaces pudo, rapaz y sin escrúpulos, escalar el poder en una tierra que es la de todos pero que nadie ha sabido defender en cada oportunidad cuando era imperartivo hacerlo?

Hay abundante material en discursos y expresiones de la usurpación que hacen evidentes todos los males del país, porque lo anteriormente pensado y dicho ha quedado concretado en sus infames contenidos. Llegamos al punto que, desde antes del inicio preveíamos, no por adivinos o videntes, sino, simplemente, por haber visto, por haber conocido muchos antecedentes, por haber recibido muchas informaciones.

No deja, sin embargo de ser curioso –para decir lo menos- que en otras latitudes la gente va aclarando su pensamiento y capta con lucidez lo que está pasando en Venezuela, mientras tanto, aquí, todavía muchos se preguntan si es verdad que el sol calienta desde la mañana o si será posible que la luna salga de noche.

Confieso cansancio de repetir que llegó el momento, pues sobran quienes piensan siempre que hay un “después” más apropiado; que hay que actuar ahora o nunca, porque muchos responden que no es necesario. Y, así, han pasado días, meses y años y hemos cedido ya casi todo el terreno.

Me pregunto ¿miedo? Si, miedo. No pudo ser menos el efecto de esos cien años, de combate y muerte, discurridos entre el inicio de la guerra de independencia y la llegada de Juan Vicente Gómez al poder, que el de haber depositado, día a día, en el inconsciente colectivo venezolano, una suerte de limo paralizante, amasado de pavor e inseguridad, capaz de aminorar ímpetus, apagar fuegos de coraje y enfriar ánimos de lucha.

Pero no basta. También la riqueza adventicia extraída del seno mismo de la tierra, sirvió para distraer aquella conciencia libertaria de la epopeya libertadora: superficialidad, frivolidad e inconsistencia anidaron en muchas almas, desalojando valores fundamentales, sentido del honor y orgullo de ser venezolano. De allí que, “doctores del disimulo, con un pié en todas las causas, prestos siempre a pactar con quienes garanticen mayores oportunidades a sus ansias de permanencia en el disfrute de los réditos, antes se han hecho sordos a todo patriotismo que pensar en la verdad y la justica”[1].

Ahora, emplazado ante la dura realidad, decepcionado de tanto engaño por parte de aquellos en quienes, inmerecidamente, depositó esperanzas y confianza, el pueblo venezolano, su dirigencia honesta, las Academias de Ciencias de la Nación, los gremios profesionales, sectores de productores, dignos profesionales y técnicos que no se han arrastrado ante el despotismo, medios de comunicación y en especial sus gloriosos mujeres y hombres trabajadores, estudiantes y profesores universitarios, maestros, alumnos y propietarios de planteles educacionales privados, todos aquellos venezolanos herederos de las gestas que cantó e idealizó Eduardo Blanco, en quienes vibre todavía esa fibra que hizo salvar montañas y recorrer llanuras a patriotas de ayer y de siempre,
asumamos el compromiso irreductible de, otra vez, liberar de cadenas esta patria ahora amenazada por la voluntad y locura de un nuevo déspota, revestido del rojo color de esa sangre que regó tierras de Europa, de la China varias veces milenaria, del Asia Menor y de la noble cuna de José Martí.

¿Qué queda por hacer ante la intervención ideologizante que se pretende en todos los niveles de la educación de nuestros hijos y nietos? ¿Qué ante invasiones de edificios de apartamentos? ¿Qué ante ilegales expropiaciones de fincas y haciendas en todo el país, cuya consecuencia ha sido brutal caída de la producción de bienes para alimentar al venezolano? ¿Qué, ante atropellos contra los medios de comunicación, pasos primeros para terminar con todos los medios y enterrar definitivamente nuestra libertad de expresión? ¿Qué, ante el grosero e irrespetuoso despojo de las riquezas de la Nación, regaladas cual baratijas por todos los rincones de la tierra? ¿Qué ante los sistemáticos insultos contra los prelados de la religión católica? ¿Qué ante la bochornosa violación y profanación realizada en la Sinagoga de Maripérez? ¿Qué ante las tumbas de cientos de miles de venezolanos caídos victimas del hampa que atiza el oficialismo?

¿Qué? ¿Huir? ¿Mayami? O con Briceño Iragorry clamar:

“¡Vivir libre o vivir muerto! Porque es vida la muerte cuando se la encuentra en el camino del deber, mientras es muerte la vida cuando, para proseguir sobre la faz semi-histórica de los pueblos esclavizados, se ha renunciado al derecho a la integridad personal” [2]





[1] Briceño Iragorry, Mario. “El Caballo de Ledesma”. Obras Selectas. Ediciones Edime, Madrid-Caracas 1954, pg. 392.
[2] Idem. Pgs. 387-388.

jueves, enero 22, 2009

LA VIEJA PELICULA DE VENEZUELA

LA PELÍCULA
Venezuela se parece a esas películas de vaqueros que veíamos los muchachos de la cuarta y primera mitad de la quinta década del siglo pasado. Con independencia de las situaciones propias de cada película, el libreto indefectiblemente se desarrollaba en un pueblo del Oeste norteamericano y se ubicaba, temporalmente, en aquellos tiempos del lento, pero firme crecimiento de los Estados Unidos, que significaron la gradual dominación y poblamiento de la inmensa región occidental de ese país. Fue, precisamente, ese penoso proceso de ocupación y desarrollo territorial, lo que marcó las diferencias con nuestro modo subdesarrollado de utilizar el territorio, caracterizado por inmensas extensiones de tierras vacías y poco utilizadas que, en los mejores casos, eran explotadas de manera extensiva y no intensiva y, por tanto, con muy bajos rendimientos por unidad de superficie.

Pues bien, la trama de aquellas películas se desarrollaba en alguno de esos pueblos del llamado "lejano oeste" y se caracterizaba porque la población original del pueblo, siempre honesta, pacífica y esforzada en el trabajo, se veía de pronto asaltada por una banda de malos vaqueros que, armada y prepotente, comenzaba por anular a ese personaje heroico de las peliculas que era el "Sheriff" del pueblo (alguacil mayor u oficial de justicia), quien era sometido a prisión, mientras los bandidos invasores azolaban la población; la despojaban de sus terrenos y demás bienes; asesinaban y establecían en el pueblo una verdadera tiranía, hasta que, en las cercanías del final de la película, ocurría siempre que llegaban fuerzas del oriente del país o que, simplemente, el sheriff se "salvaba" y escapaba de su prisión para hacer la heroica reconquista del pueblo, restablecer los derechos, garantizar la libertad y enjuiciar a los alevosos criminales.

Lo que estamos padeciendo en Venezuela, luego de diez años fatídicos, se parece a los libretos de esas peliculas del lejano oeste, sólo que esto no es película sino trágica realidad. En 1999 cayó sobre nuestro país la plaga de una verdadera banda de indeseables y malandros, que se hizo del poder sobre los hombros de una masa que no sabe distinguir entre lo bueno y lo malo -porque no habían disfrutado de igualdad de oportunidades para hacerlo- y, también, de algunos "desarrollados" que creyeron caído del cielo, para el beneficio de ellos, al muchachón del "por ahora". Lo que no sabían éstos, es que la inocente cara del "muchachón" ocultaba veinte años de conspiraciones tramadas con la única finalidad de satisfacer su ilimitado ego y dar rienda suelta a todas sus frustraciones.

No le fue difícil, al "muchachón", el ir apoderándose, poco a poco, de todas las instituciones del país. Con la labia que caracteriza a los demagogos, cuyos mejores ejemplos son Hitler y Fidel Castro, bien asesorado por su maestro nazi, comenzó por destruir la institución que más temía: aquella, cuyo avieso propósito mortal le había inducido a penetrarla (siguiendo los pasos de un "lider" guerrillero), pues era segura "estrategia" para destruirla. Después, paso a paso, llegó el turno de las demás. La más trágica destrución ha sido la de Pdvsa, otrora líder mundial en el negocio petrolero, hoy inservible cascajo que sirve como instrumento para pecular y dilapidar una riqueza de más de 800 mil millones de dólares, recibida en 10 años, pero lastimosamente botada en un alocado plan de guerra bihemisférica, concebido en la diabólica mente del tirano cubano. (Para que se tenga una idea de la magnitud del despilfarro: en Venezuela se habla de un deficit habitacional de 1.5 millones de viviendas. Personalmente creo que son más de 2 millones. Supóngase que se decidió, con esa suma, contruir viviendas de 500 mil dólares -equivale a más de 1 millón de BsF por vivienda al cambio oficial. Pues bien, se hubiera podido construir con una suma equivalente a la que nos han botado, la cantidad 1,6 millones de viviendas ¡de 500 mil $!. Y, si en vez, de 500 mil $ pensamos en la mitad, $ 250 mil por casa, se podrían haber realizado 3,2 millones de viviendas y, con 125mil $ tendríamos 6,4 millones de viviendas). Ese ejemplo es sólo para que podamos medir mentalmente la magnitud del daño que nos ha sido causado. Aplíquese, con ejemplos similares, a redes viales; ferrocarriles; hospitales; explotación agrícola; recuperación de sistema eléctrico, etc.

¡Resulta ahora que la banda se quiere quedar para siempre en el pueblo! Para ello, violan la Constitución vigente

¿Le vamos a tener miedo? ¿Nos vamos a quedar, una vez más, en casita, frente al televisor, para escuchar la gangosa voz que nos anunciará que "la revolución" ha triunfado de nuevo?

EL FRAUDE CONSTITUCIONAL:
Todos los poderes públicos de la Nación, desde hace tiempo unificados bajo una voluntan única, cometieron -por acción u omisión- el grave delito de violaciones a la Constitución vigente y a la Ley Orgánica de Sufragio y Participación Política. Es suficientemente conocido cómo se han violado los articulos constitucionales 340 y 341, relativos a la enmienda de la Constitución; el art. 342 sobre la reforma de la Constitución, el art 347 sobre la Asamblea Nacional Constituyente que habría de ser el órgano competente para modificar la Constitución en los términos solicitados por el Presidente, pero no se ha convocado. El art. 345 constitucional que impone no presentar los referendos que hayan sido negados anteriormente, dentro el mismo período constitucional; el art 336 constitucional que obliga a la Sala Constitucional del TSJ a declarar la nulidad de los actos de cuerpos deliberantes que colidan con la Constitución; la LOSPP que, en su art.193 reza:

"si la materia objeto de un Referendo fuere rechazada por el pueblo, no podrá presentarse de nuevo durante los dos (2) años siguientes".

LA PREGUNTA TRAMPOSA:
Para colmo de los colmos, el miedo a la derrota es tanto que los diputados ante la AN, rojos-rojitos, han tenido el descaro de formular una pregunta cuya intención no es otra que la de confundir al elector incauto y engañar a la población:

"¿Aprueba usted la enmienda de los artículos 160, 162, 174, 192 y 230 de la Constitución de la República, tramitado por la Asamblea Nacional, que amplía los derechos políticos del pueblo con el fin de permitir que cualquier ciudadano o ciudadana en ejercicio de un cargo de elección popular pueda ser sujeto de postulación como candidato o candidata para el mismo cargo por el tiempo establecido constitucionalmente dependiendo su posible elección exclusivamente del voto popular?"


Esta pregunta equivale al error que cometería una persona que entregara un cheque en blanco y con su firma a un extraño: en efecto, habla de la "enmienda" pero no dice cómo es la enmienda de cada artículo identificado en el texto. Es decir, como me lo expresaba una abogado muy conocida y competente, por esa vía, en el artículo que se refiere al mandato de los gobernadores (art. 160), que requiere ser VENEZOLANO, mayor de 25 años, etc. podrían poner "podrán ser gobernadores ciudadanos cubanos, bolivianos, nicaragüenses, etc" ¿Cómo les parece? También sería lo mismo en el caso de los Alcaldes (art. 174). O dar una autorización especial para que tengamos diputados regionales del "mar de la felicidad", si amañan el art. 162 constitucional; o los diputados del ALBA a la AN, si le hacen un buen maquillaje al art. 192 de la Constitución.

Permítaseme hacerle esta pregunta alternativa (pero exactamente equivalente) a los electores:

¿Aprueba usted la enmienda de los artículos 160, 162, 174, 192 y 230 de la Constitución de la República, tramitado por la Asamblea Nacional, que amplía los derechos políticos del pueblo con el fin de permitir que cualquier ciudadano o ciudadana en ejercicio de un cargo de elección popular pueda ser sujeto de postulación como candidato o candidata para el mismo cargo según decida la Asamblea Nacional?

¿Y por qué no, si es lo mismo?

Pero hay algo más: ¿han pensado, aquellos gobernadores, alcaldes, diputados nacionales, estadales o municipales, que "él que les conté" podría ordenar que los excluyeran a ellos del beneficio de la reelección indefinida?..Basta que la AN lo haga: sencillísimo. Así que, como dicen en criollo: "bájense de esa nube".

EL MIEDO
No tengamos miedo ¡enfrentemos el reto con la verdad y la justicia que son nuestras únicas armas!

Miedo, y miedo hereje, tiene "el otro" y sus compinches: le tienen terror a los estudiantes. Los estudiantes son la más pura voz de la Nación. No tienen cartas bajo las mesas, sino sus limpias manos blancas.

Ellos, como en muchos otros casos de pueblos oprimidaos, serán los portadores de nuestra libertad.

¡Ellos le van a echar a perder su película al primer actor!


¿VOTAMOS?
Hay que votar ¡Seguro! Pero hay que defender el voto con todo.

El aspirante a tirano se juega el todo por el todo, pues sabe que no podrá sostenerse en medio de la crisis que se avecina, que no es sólo la económica mundial, sino la que ha generado la locura y la corrupción gubernamental. Si ganase el si, el 15F, inmediatamente vendrá el Estado de excepción (art. 337 constitucional) y la supresión definitiva de todas las garantías y derechos.

Hay que repetirle al Sr Chávez:

1º Que sabemos Y QUE ÉL SABE que vamos a ganar con mayoría aplastante.

2º Que sabemos que HA ORDENADO a sus títeres que vuelvan a insistir con el fraude.

3º Que SEPA que vamos a resistirlo con la misma fuerza con la que nos liberamos de la Metrópoli Colonial y de otros que han querido tiranizar y someter a este pueblo libertario.

¡ABAJO EL CONTINUISMO; VIVA LA LIBERTAD!
¡PATRIA, DEMOCRACIA Y VIDA!

miércoles, enero 07, 2009

REALIDAD Y RETO

En 1888, en Plettenberg de Renania, Alemania, y en el seno de una familia católica, nace Carl Schmitt: Jurista, pensador y estudioso de la Ciencia Poítica, su interés se fijó en el conflicto social y, de manera particular, en lo que concierne a la guerra. Elaboró una teoría del Estado y de la Constitución y, en la linea de Jean Bodin, sostuvo que la soberanía del Estado no puede ser sino absoluta, para ser Estado autónomo y que esta autonomía sólo es posible en la medida en que, más allá y por encima de la norma jurídica, el Estado realice acciones que prueben esa su soberanía. Pero “la soberanía es absoluta o no es” (Hobbes).

Profesor en la Universidad de Berlín, en 1933 Schmitt se integra al Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores (NSDAP) de Hitler, en el que se le designó como consejero político. Posteriormente Hermann Göering le hizo Consejero de Estado.

Como para Schmitt la acción política consistía fundamentalmente en decisión, concluyó en la necesidad de establecer un poder de decisión que condujera la guerra interna. En efecto, el pensamiento de Schmitt estaba también muy influenciado por el de Hobbes. Por eso, su interés en la guerra interna o civil, que se genera a partir de los intereses siempre contradictorios de los ciudadanos.

De allí igualmente, que sostenga que todo lo político es polémico: Todo lo político es antagónico y generador de conflicto. El conflicto que genera lo político será siempre confrontación “amigo-enemigo” que, en todo momento, significa posibilidad de guerra. Del lado del Estado -que Schmitt prácticamente indentificaba con lo político- lo esencial es decidir sobre la emergencia. Es decir, decretar estado de emergencia para suspender la ley y usar la violencia necesaria para mantener el poder (clara inspiración en Maquiavelo).

Escribió el Dr. Tulio Álvarez, en su reciente libro “La Reelección Indefinida. Camino a la Violencia”[1]: “Chávez Frías ha citado varias veces a Carl Schmitt, en esa subespecie de ensalada intelectual que lo caracteriza. Tal cita refleja que alguien se lo explicó y él lo entendió, además lo utiliza”.[2] Es posible que haya sido Ceresole. En todo caso, cualquier observador interesado puede fácilmente comprobar -por ejemplo en una hemeroteca- de qué manera y en cuán alto grado, el presidente venezolano acude a lenguajes, actitudes, incitaciones, amenazas, instrucciones, arengas y demás elementos del género, para expresar su pensamiento y defender su gestión política: Revolución armada, liquidar, eliminar, disolver, aniquilar, pulverizar, etc., son verbos siempre presentes en la mente y en la boca presidenciales. ¿Por qué?

¿Porque es militar?: No. Todos conocemos a muchos militares que no utilizan constantemente ese lenguaje. Hemos tenido presidentes militares que no lo han hecho. El Gral. López Contreras, por caso, lejos de hablar de violencias guerreras, hizo famosa su expresión “calma y cordura”. Tampoco el Gral. Medina Angarita, siempre cordial y democrático. Ni el V.A. Wolfgang Larrazabal. Ni siquiera quienes fueron dictadores, como Gómez, quien pecaba de parco y jamás amenazaba; y tampoco Pérez Jimenez. Ambos actuaban, pero en silencio. De manera que ello no es inherente a la condición militar ni al ejercicio del poder, sea democrático o no.

¿Entonces, por qué?

Seguramente porque asimiló parte del pensamiento de Schmitt y lo integró en su manera psíquica de ser...

En el pensamiento de Schmitt es fundamental la idea según la cual lo político genera conflicto que siempre se expresa en confrontaciones amigo v.s. enemigo. Enemigo -lo ha expresado el presidente venezolano- será “todo aquél que está en mi contra”, mientras que, amigo, será “todo aquél que está conmigo” y, por la experiencia de otros, podemos añadir “mientras no me moleste”.

Hay una muy interesante e importante explicación de la conducta del avaro y del tirano, uno de cuyos cultores en Venezuela ha sido el Dr. Ernesto Mayz Vallenilla, eximio filosofo nacional. En apretado resumen general consiste en lo siguiente:

El hombre es un ser finito. Por tanto, es límitado y carente. Todos –o casí todos los humanos- tenemos conciencia de nuestra finitud. Finitud en el tiempo porque esta vida que tenemos necesariamente termina. Finitud en nuestra modo de existir, porque tenemos límites: nuestro cuerpo define nuestra frontera y nos separa de lo que no somos, esto es, de todos los entes (cosas, vegetales, animales, humanos) que nos rodean y que están en nuestro mundo que se constituye en horizonte de sentido. Frente a esta realidad hay sólo dos actitudes: aceptar la finitud o rechazarla, negarla y no aceptarla.

La aceptación de la finitud invoca -eo ipso- orientar la existencia por la vía de la voluntad de amor. Cuando la acepto, el mundo que me rodea y los entes que están allí no son mis enemigos: antes por el contrario, son fuente indispensable de mi desarrollo personal, de mi realización como persona humana. Tales entes, en toda su variedad, me complementan en la medida en que no soy ellos: me alimentan material y espiritualmente. La relación de complementación es fuente de paz, de armoniosa relación con todos los entes que están en mi mundo que es mi horizonte de sentido.

Por el contrario, la no aceptación de la finitud invoca, necesariamente, el conflicto con los entes que están mi mundo; en el mundo. Esa actitud encamina, inexorablemente, la existencia de la persona por la vía de la voluntad de dominio que es la opuesta a la de la voluntad de amor.

En esta segunda vía, puede haber dos modalidades que se presentan bien sea separadas o bien sea unidas: Una primera modalidad tipifica la figura del avaro. Detesta las cosas, los entes que le rodean porque su sola presencia es, precisamente, prueba de su finitud. En efecto, en la medida en que existen, si soy avaro, me están demostrando permanentemente que soy finito: Son lo que no soy, por tanto, que tengo límites. Mis límites están determinados por mi cuerpo. El cuerpo define mi frontera:: aquéllo hasta donde yo soy. Hasta donde llego. La salida es borrar los límites que impone lo Otro. Pero ¿cómo hacerlo? Simplemente, mediante su aniquilamiento. Pero, “al no serle realizable la aspiración de destruir todo lo que el sujeto humano no es, intenta otro procedimiento: el de ejercer sobre ello un dominio o dominación tal, que, aparantemente, haga desaparecer sus confines o límites”[3]: apropiarse de todo Ese dominio destructivo es ilusorio; un autoengaño. Pero, en su ilusión falsa, la persona se dispersa en la multitud de cosas poseídas que acumula sin cesar; se aliena confundida en el indefinido y amorfo amontonamiento de las entidades cuantificables y, en el engaño de sentir que se expande infinitamente su realidad personal. De esta forma se cosifica en las cosas que posee. La posesión se falsifica y, en vez de obrar para el más ser, se hace un nudo tener por el más tener.

Identica es la modalidad orientada por el poder: los sujetos dominados son falsamente percibidos como extensión infinita de la propia realidad. Nuevamente surge el conflicto y la aspiración de destruir a estos sujetos humanos para borrar la prueba de la propia finitud que, para el enajenado, ellos significan. Como no puede destruir a todos, el sucedáneo es dominarlos, someterlos absolutamente, despojarlos de su libertad externa y, cuando posible, de su existencia. Fue el terrible caso del nazismo y el holocausto, conducido por Adolfo Hitler, en campos de concentración y hornos crematorios.

En ambas modalidades, la personalidad de quien niega la finitud supone un egocentrismo, tal, que el enajenado se siente dios dueño del mundo. En la fase terminal de su enfermedad, niega toda realidad. Su palabra se transforma en caos de contradicciones e incoherencias: los fracasos los identifica como éxitos; la ruina como riqueza.

A los médicos psiquiatras corresponde el diagnosticar situaciones y casos concretos. No lo soy; por tanto, no pretendo hacerlo.

En la difícil coyuntura por la que atraviesa el país, sólo puedo opinar como observador político. Constato que el timonel ha perdido el rumbo y que nuestro porvenir es incierto. La propuesta de reelección, en la práctica indefinida, y ahora complementada con la extensión general de su alcance a todos los cargos de elección popular, aparte de ser una evidente y constatable contradicción del proponente, quien ahora desdice lo que antes dijo y, al margen de su palmaria inconstitucionalidad por razones de todos conocidas, se me antoja como evento final precipitado del desarrollo del llamado “`proceso”. En razón de la crisis económica mundial, para el proponente es un “ahora o nunca”. Para la salud del país también lo es. Si la crisis lo alcanza sin haber obtenido su propósito, seguramente que no habrá mañana para él. Por eso su empeño obsesivo: lograrlo, y lograrlo ya. Lograrlo ya, como sea.

El país democrático, por su parte, está a punto de encarar lo que parece ser el más riesgoso reto de su historia. De nuestra historia republicana. ¿Será la hora de aquella frase, trágica sin duda, de Don Mario Briceño Iragorry? :

“¡Vivir libre o vivir muerto! Porque es vida la muerte cuando se la encuentra en el camino del deber, mientras es muerte la vida cuando, para proseguir sobre la faz semi-histórica de los pueblos esclavizados, se ha renunciado al derecho a la integridad personal”[4] .

En todo caso, parece haber llegado la hora cuando una verdadera oposición, patriótica y responsable, se dirija al proponente para:

1º Hacerle saber que sabemos que va a ser derrotado contundentemente.
2º Hacerle saber que sabemos que va a intentar, nuevamente, hacer fraude.
3º Hacerle saber que no debe hacerlo, porque la gran mayoría está dispuesta a tomar las calles del país para imponer la verdad y salvar la dignidad de Venezuela.

Frente a la consigna siniestra, la nuestra debe ser:

¡PATRIA, DEMOCRACIA Y VIDA!





[1] Älvarez, Tulio. La Reeledción Indefinida. Camino a la Violencia. Ed. Libros Marcados. Caracas, 2007.
[2] Op cit., pg 7
[3] Paúl Bello, Pedro. “Lo Humano. Ensayo sobre el Personalismo Cristiano”. Ed. UCAB, Caracas, 2005, pg 55.
[4] Briceño Iragorry, Mario. “El Caballo de Ledesma” . Obras escogidas. Ed. EDIME. Caracs 1954, pgs 387-388.